La pobreza se vive y se siente en todos los países del mundo. Pero nadie hace nada para lograr reducirla y salvar a la población afectada. Sin embargo, no solo es culpa de quienes gobiernan, si no también del pueblo que no exige las condiciones de vida necesaria.

Como muchos de nosotros conoce, la pobreza es una situación en la que se encuentran muchos grupos de familias, debido a que aquellas no pueden acceder a los recursos necesarios para poder satisfacer sus necesidades. Esta escasez de recursos priva a la población de poder acceder a sus propios derechos; como de tener trabajo con un sueldo digno, que sus hijos tengan acceso a una educación y buena salud.
Según varios estudios existen "dos enfoques de pobreza"...
Primero tenemos el enfoque absoluto de pobreza que es esencialmente usado en los países subdesarrollados y en aquellas zonas del mundo donde la pobreza y la carencia extrema afecta a grandes segmentos de la población. En cambio, los países que han logrado mejores niveles de desarrollo fueron yendo hacia un enfoque relativo de la pobreza (aquí vemos la segunda base). En estos países, en la medida que han ido superando niveles de subsistencia física mínima, sus preocupaciones se han ido centrando en temas como la distribución del ingreso, oportunidades y alcanzar niveles de calidad de vida socialmente aceptables para todos y cada uno de los ciudadanos.
Esto es realmente alarmante porque hoy en día se dice que el 80% de la población mundial vive en la pobreza.
El hombre, en general, debe enfocarse en mejorar su condición de vida. No todas las personas están en la misma situación, y quizás, a algunos les cueste un mayor sacrificio salir adelante. Pero si se lo propone, cada persona puede vivir de una manera mejor y darle a las personas que lo rodean un espacio en donde ellos no se sientan excluidos. Esto se puede referir perfectamente a los niños, ya que éstos son los que se encuentran más vulnerables a las críticas de otros individuos y son ellos también los que son más débiles psicológicamente durante su niñez. No olvidemos que los más pequeños son el futuro de toda sociedad.




